Patricia

By 23 marzo, 2016Boda, AdosManos
Patricia

 

Un domingo soleado de enero, sin duda no parecía enero, el sol brillaba con más fuerza de lo normal, era como si por un día la primavera quisiera visitar fugazmente la playa de la Barceloneta. No acostumbro a levantarme pronto los domingos, pero ese día había quedado para tomar un vermut junto a la playa con mi gran amiga, luego quedábamos con unos amigos para comer, así que mi chico también se venía… hasta aquí todo parecía bajo control…(Me cuesta dejar la agenda a un lado y no saber qué es lo que va a pasa, no me gustan las sorpresas…y no me preguntéis porque…).

Suena el teléfono, Lluís se separa para hablar, y me quedo con mi amiga escuchando una chica que tocaba “Can’t take my eyes off you”, mientras el paseo fluía lleno de gente, niños, bicis, patinadores…y de repente, todo se detiene, la gente a mi alrededor inmóvil mientras nos observa, bajito y al oído de mi amiga le digo “Ai, ai, ai, que me temo que están grabando un videoclip y nos ha pillado aquí en medio…” Empezaron a bailar, cantar, alrededor nuestro, cada vez más gente, caras conocidas, mi familia, mis amigos, compañeros…parecía como si en ese momento hubieran dado no solo el interruptor del altavoz, si no a su vez un botón que me toco directamente al canal de las emociones, entre sorpresa, alegría, vergüenza, exaltación…¡¡¡la película Inside out se habría vuelto loca si en ese momento analizaran como estaban mis emociones!!!

Entre toda la locura, aparece él, Lluís (debo decir que solo lo vi a él, no vi el maravilloso oso polar que le seguía, los zancudos si…mis ojos no podía asimilar más emociones)…”Marry me baby” decía la canción mientras la playa se inundaba de sonrisas, de miradas de ilusión, de más de una y dos lágrimas…No podía haber otra respuesta, un ¡SI! Rotundo. No soy capaz de explicar todo lo que sentí, si busco un similar, creo que sería la emoción que siente un niño cuando se despierta tras la noche de reyes, mientras dormía ha ocurrido “magia”…mientras mis días eran una rueda de monotonía, de trabajo…unos duendes maravillosos “A dos manos” elaboraban magia para mi… Muchísimas gracias a todos los que ese día llenasteis la playa y mi corazón de magia…jamás podré olvidar ese día…El día 23 de agosto oficialmente nos convertimos en “marido y mujer”…y ahora “No puedo quitar mis ojos de él…”… Ah! Y creo que puedo decir que quizás si que me gustan las sorpresas…

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